Noticias

Formacion del tejido nervioso



agosto 10, 2022

Placa neural

El tejido nervioso se caracteriza por ser excitable y capaz de enviar y recibir señales electroquímicas que proporcionan información al organismo. Dos clases principales de células componen el tejido nervioso: la neurona y la neuroglía ([enlace]). Las neuronas propagan la información a través de impulsos electroquímicos, denominados potenciales de acción, que están vinculados bioquímicamente a la liberación de señales químicas. La neuroglía desempeña un papel esencial en el apoyo a las neuronas y en la modulación de la propagación de su información.

La segunda clase de células neuronales comprende la neuroglía o células gliales, que se han caracterizado por tener un simple papel de apoyo. La palabra «glía» viene del griego y significa pegamento. Investigaciones recientes están arrojando luz sobre el papel más complejo de la neuroglía en la función del cerebro y el sistema nervioso. Las células astrocitarias, llamadas así por su característica forma de estrella, abundan en el sistema nervioso central. Los astrocitos tienen muchas funciones, como la regulación de la concentración de iones en el espacio intercelular, la captación y/o descomposición de algunos neurotransmisores y la formación de la barrera hematoencefálica, la membrana que separa el sistema circulatorio del cerebro. Las microglías protegen el sistema nervioso contra las infecciones, pero no son tejido nervioso porque están relacionadas con los macrófagos. Las células oligodendrocitarias producen mielina en el sistema nervioso central (cerebro y médula espinal), mientras que las células de Schwann producen mielina en el sistema nervioso periférico ([enlace]).

6 etapas del desarrollo del sistema nervioso

ResumenLa matriz extracelular (MEC) del cerebro es una red macromolecular compuesta por glicosaminoglicanos, proteoglicanos, glicoproteínas y proteínas fibrosas. Los estudios in vitro suelen utilizar proteínas de la ECM purificadas para los recubrimientos de los cultivos celulares; sin embargo, éstas pueden no representar la complejidad molecular y la heterogeneidad de la ECM del cerebro. Para abordar esta cuestión, comparamos la actividad de la red neuronal (durante 30 días in vitro) de neuronas primarias co-cultivadas con glía cultivada en recubrimientos de ECM de tejido cerebral descelularizado (bECM) o MaxGel, una ECM no específica de un tejido. Las células se cultivaron en una matriz de electrodos múltiples (MEA) para permitir la interrogación no invasiva a largo plazo de las redes neuronales. En general, la presencia de ECM aceleró la formación de redes sin afectar a las propiedades inherentes de las mismas. Sin embargo, las características específicas de la actividad de la red dependían del tipo de ECM: el bECM mejoraba la actividad de la red en una región mayor de la MEA, mientras que el MaxGel aumentaba la tasa de estallido de la red asociada a una expresión robusta de sinaptofisina. Estas diferencias en la actividad de la red no fueron atribuibles a la composición celular, la proliferación glial o los fenotipos de los astrocitos, que permanecieron constantes en todas las condiciones experimentales. En conjunto, la adición de ECM a los cultivos neuronales representa un método fiable para acelerar el desarrollo de redes neuronales maduras, proporcionando un medio para mejorar el rendimiento para la evaluación rutinaria de neurotoxinas y nuevas terapias.

Formación del tubo neural

El tejido nervioso se desarrolla a partir del ectodermo embrionario, la capa que recubre el embrión y que se convierte en la epidermis. El tejido nervioso está compuesto por dos tipos de células: las neuronas y la glía. La función principal del tejido nervioso es el procesamiento de la información procedente del medio externo e interno, para luego desencadenar una respuesta. También es responsable de controlar muchas funciones vitales como la respiración, la digestión, el bombeo de la sangre del corazón, la regulación del flujo sanguíneo, el control del sistema endocrino y muchas otras. Estas funciones se basan principalmente en las propiedades eléctricas de las células nerviosas. Los estímulos se traducen al lenguaje de las neuronas: potenciales eléctricos que se propagan a través de sus membranas plasmáticas. Del mismo modo, el tejido nervioso se comunica con las distintas partes del cuerpo, especialmente con las células musculares, mediante señales eléctricas y moléculas llamadas neurotransmisores.

La mayor parte del sistema nervioso está formada por cuerpos celulares de neuronas y glía, y por sus procesos celulares. Una neuropila es un área nerviosa con una gran cantidad de procesos celulares. También está presente una escasa matriz extracelular, que está enriquecida en glicoproteínas. La matriz extracelular interviene en muchas funciones, como el movimiento celular, el crecimiento axonal, la búsqueda de caminos y la formación y función de las sinapsis.

A partir de qué capa germinal se desarrolla el sistema nervioso

El desarrollo del sistema nervioso en el ser humano, o desarrollo neural o neurodesarrollo, implica el estudio de la embriología, la biología del desarrollo y la neurociencia para describir los mecanismos celulares y moleculares por los que se forma el complejo sistema nervioso en el ser humano, se desarrolla durante el desarrollo prenatal y continúa desarrollándose en el postnatal.

Algunos hitos del desarrollo neuronal en el embrión son la formación y diferenciación de las neuronas a partir de células madre precursoras (neurogénesis); la migración de las neuronas inmaduras desde sus lugares de nacimiento en el embrión hasta sus posiciones definitivas; el crecimiento de los axones a partir de las neuronas y el guiado del cono de crecimiento móvil a través del embrión hacia socios postsinápticos, la generación de sinapsis entre estos axones y sus socios postsinápticos, la poda sináptica que se produce en la adolescencia y, por último, los cambios de por vida en las sinapsis que se cree que subyacen al aprendizaje y la memoria.

En general, estos procesos de neurodesarrollo pueden dividirse en dos clases: mecanismos independientes de la actividad y mecanismos dependientes de la actividad. En general, se cree que los mecanismos independientes de la actividad ocurren como procesos fijos determinados por programas genéticos que se desarrollan dentro de las neuronas individuales. Entre ellos se encuentran la diferenciación, la migración y el guiado de los axones hacia sus zonas objetivo iniciales. Se considera que estos procesos son independientes de la actividad neuronal y de la experiencia sensorial. Una vez que los axones llegan a sus zonas de destino, entran en juego mecanismos dependientes de la actividad. La actividad neuronal y la experiencia sensorial mediarán en la formación de nuevas sinapsis, así como en la plasticidad sináptica, que será responsable del refinamiento de los circuitos neuronales nacientes[cita requerida].

You Might Also Like